- 23.06.2026
La sostenibilidad es uno de los temas clave en la horticultura moderna. En la producción de geranios (género Pelargonium) también se presta cada vez más atención a los métodos de producción y a las cadenas de suministro eficientes en el uso de recursos.
Sin embargo, no existe una respuesta sencilla a la pregunta de cómo de sostenibles son los geranios. El factor decisivo son las condiciones en las que se cultivan, y es precisamente ahí donde el sector ha realizado avances significativos en los últimos años. Los aspectos fundamentales de sostenibilidad en juego no solo afectan a los geranios, sino a todo el sector de la planta ornamental. La producción en invernadero, los sustratos de cultivo, la gestión del agua y de los nutrientes, el uso de la energía y la sanidad vegetal desempeñan un papel decisivo a la hora de determinar la huella ambiental de un cultivo.
En el cultivo de geranios, el sector se esfuerza constantemente por producir sus plantas utilizando la menor cantidad posible de recursos. La obtención vegetal (hibridación) juega un papel fundamental en este sentido, con nuevas variedades que son cada vez más resistentes y se adaptan mejor a las diferentes condiciones de cultivo. Esto permite un uso más eficiente de los recursos, al tiempo que garantiza que los consumidores reciban geranios atractivos y duraderos.
Crecimiento robusto en condiciones favorables
Los geranios poseen características que los hacen ideales para el cultivo sostenible. Son plantas rústicas, capaces de soportar el calor y la sequía, y se distinguen por su periodo de floración excepcionalmente largo. En comparación con otras plantas de temporada y de balcón, también prosperan en temperaturas moderadas y son relativamente tolerantes a los sustratos sin turba o con contenido reducido de esta.
Estas cualidades son también muy importantes para los consumidores. Se consideran flores de verano versátiles y de fácil cuidado, idóneas para jardineras, macetas en balcones y terrazas, y para parterres en el jardín. Gracias a su resiliencia y a su prolífica floración, florecen de forma fiable desde la primavera hasta el otoño, ya sea en entornos urbanos o rurales. Especialmente en ciudades cada vez más calurosas, las plantas tolerantes al calor y a la sequía, como los geranios, se adaptan perfectamente a los balcones y terrazas soleados.
Estas características por sí solas no hacen que su cultivo sea sostenible, pero sí crean las condiciones favorables para ello.
Enfoque en la producción y el origen
La sostenibilidad de un cultivo viene determinada en gran medida por la forma en que se produce. En el caso de los geranios, factores como el consumo de energía en el invernadero, el sustrato utilizado y los métodos de riego y fertilización empleados juegan un papel crucial. Dado que los geranios se producen en grandes cantidades, las mejoras en estas áreas pueden tener un impacto significativo.
Una tecnología de invernadero más eficiente, métodos de cultivo a medida y nuevas mezclas de sustratos pueden ayudar a reducir el consumo de recursos y a minimizar el impacto ambiental. La ubicación del centro productivo también es importante. Con diferencia, la mayoría de los geranios destinados al mercado europeo se cultivan localmente. Las distancias cortas entre el productor y el distribuidor pueden reducir significativamente las emisiones del transporte. Al mismo tiempo, la producción regional adquiere cada vez más importancia en las ventas, ya que muchos consumidores solicitan específicamente plantas cultivadas localmente.
El sector también está interconectado a nivel internacional. Muchos geranios se multiplican a partir de esquejes procedentes de plantas madre situadas en regiones con climas naturales adecuados, como Kenia o Etiopía. Esta división del trabajo no se traduce necesariamente en una peor huella climática. Al contrario: si las plantas madre se cultivaran en Europa, a menudo se requeriría calefacción e iluminación adicionales.
La energía sigue siendo el factor decisivo
El uso de la energía en los invernaderos es un factor clave que influye en la sostenibilidad del cultivo del geranio. En algunos países y especialmente en las primeras fases del cultivo, se necesita energía para la calefacción con el fin de crear las condiciones óptimas de crecimiento.
«Los análisis de ciclo de vida existentes muestran que la producción en invernaderos con calefacción genera una media de entre 0,7 y 0,8 kg de CO2 por planta», explica el profesor Paul Lampert, de la Universidad de Ciencias Aplicadas de Erfurt. «Más del 90 % del impacto climático es atribuible a la energía de calefacción procedente de combustibles fósiles».
Mientras los invernaderos se sigan calentando con gasóleo o gas, el suministro energético continuará siendo el principal factor que afecte al balance de CO2 de la producción. Por motivos medioambientales y económicos, las fuentes de energía alternativas son cada vez más importantes para muchos viveros. En la actualidad, muchos productores recurren a la biomasa, la energía geotérmica, la calefacción urbana o el calor residual industrial.
Evolución de los sustratos
Además del consumo de energía, el sustrato se está convirtiendo en un foco de atención cada vez más importante en el debate sobre la sostenibilidad. Tradicionalmente, muchos métodos de cultivo de geranios utilizan mezclas a base de turba porque esta posee excelentes propiedades físicas y microbiológicas: retiene el agua, garantiza una estructura estable en la zona radicular y permite un suministro constante de nutrientes.
Sin embargo, la turba se enfrenta a crecientes críticas ecológicas. Durante su extracción se liberan grandes cantidades de carbono almacenado y se pierden valiosos hábitats de turberas. En este contexto, muchos países europeos están aplicando estrategias para reducir gradualmente el uso de la turba en la horticultura y sustituirla por materiales de sustrato alternativos. En consecuencia, el sector trabaja intensamente para hacer un mayor uso de materias primas alternativas. Las fibras de madera, el compost, mantillo de corteza y los materiales de coco ya forman parte de muchas mezclas de sustratos modernas.
«Las pruebas prácticas demuestran que se pueden utilizar sustratos con contenido reducido de turba e, incluso en algunos casos, sin turba para el cultivo de geranios, siempre que la fórmula y los métodos de cultivo se adapten con precisión», explica Philip Testroet, director ejecutivo adjunto de la Industrieverband Garten (IVG), la asociación de la industria hortícola alemana.
Una mezcla equilibrada de los distintos componentes es fundamental. Esto garantiza una buena estructura, una retención de agua adecuada y un suministro apropiado de nutrientes. Los geranios son relativamente tolerantes a los sustratos con contenido reducido de turba, lo que resulta ventajoso para desarrollar mezclas más sostenibles tanto para el cultivo profesional como para los jardines particulares. Al mismo tiempo, los análisis de ciclo de vida demuestran que los sustratos tienen un impacto significativamente menor en la huella climática de la producción que el consumo de energía en los invernaderos, un punto que también subraya el profesor Lampert.
Gestión eficiente del agua y de los nutrientes
La transición hacia sustratos alternativos exige ajustes en las prácticas de cultivo. El riego y el suministro de nutrientes desempeñan un papel crucial en este proceso. En los últimos años, también se han producido avances significativos en la producción en este ámbito.
Las técnicas modernas de horticultura confían cada vez más en sistemas de precisión, como mesas de inundación (flujo y reflujo) o riego por goteo. Algunos productores también recogen el agua de lluvia de los tejados de los invernaderos y la utilizan para el riego. En muchos viveros de plantas ornamentales, el exceso de agua de riego y las soluciones de nutrientes se recogen y se reutilizan. Esto reduce considerablemente la pérdida de agua y la escorrentía de nutrientes.
Desde una perspectiva científica, por tanto, el agua no se considera un factor medioambiental dominante en los sistemas de producción modernos, una opinión respaldada por el profesor Lampert.
En cuanto a la sanidad vegetal, el sector también apuesta cada vez más por estrategias integradas y por el uso selectivo de organismos beneficiosos (fauna útil) para minimizar el uso de pesticidas químicos.
Recopilar y compartir conocimientos
Para destacar los avances actuales en los métodos de producción sostenible, las campañas sectoriales Pelargonium for Europe (PfE) y Stars for Europe (SfE) —organización hermana dedicada a las poinsettias— han creado una base de datos de sostenibilidad en línea para el cultivo de plantas ornamentales en https://pfe-trade.com/es/sostenibilidad/.
La plataforma está dirigida a productores, proveedores y medios de comunicación del sector, entre otros. Recopila artículos, buenas prácticas e información de fondo de publicaciones internacionales del sector, organizados por temas. Los resúmenes de los artículos ofrecen una visión general rápida, mientras que se puede acceder directamente a las versiones completas de los textos originales a través de enlaces a los portales especializados correspondientes.
El contenido abarca temas clave de sostenibilidad como la energía, los sustratos, el agua, el embalaje, la sanidad vegetal y la hibridación, así como aspectos sociales y organizativos como las condiciones de trabajo, la certificación y la colaboración en el sector. El objetivo es centralizar los conocimientos existentes procedentes de la investigación, la práctica y los medios sectoriales en un solo lugar, y promover el intercambio de información sobre métodos de producción sostenibles en el cultivo de plantas ornamentales en Europa.
La reproducción de este artículo es gratuita si se atribuye claramente a «Pelargonium for Europe» y se envía una copia de la publicación realizada.
